¿Cómo y por qué surgió Graphenea?
La idea surge en 2008 mientras trabajaba en PricewaterhouseCoppers para empresas de los sectores de la energía. Empiezo a interesarme por este material descubierto en 2004 con propiedades muy interesantes para aplicaciones de baterías, células solares y electrónica. Entonces, surge la idea de lanzar una compañía que se dedique a la fabricación y comercialización de grafeno para usos industriales y de investigación.
En 2009 me aproximo a SPRI a través de la agencia nanoBasque, que me ponen en contacto con CIC nanoGUNE y conjuntamente fundamos Graphenea a principios de 2010. Los hitos más importantes de esta fase fue lograr los fondos para una inversión de 3 millones de euros (1,4 millones de capital social) y reclutar al personal científico que son investigadores top a nivel internacional.
Habitualmente se habla del grafeno como el “material del futuro” ¿Cuáles son las propiedades que lo hacen tan prometedor, y qué tipo de aplicaciones industriales puede tener?
El grafeno es el primer material bidimensional, solo tiene un átomo de grosor formando una estructura hexagonal. Sus propiedades más interesantes son la alta movilidad electrónica (muy superior a la del silicio), transparencia óptica, flexibilidad, conductividad eléctrica y conductividad térmica (es el mejor conductor térmico conocido hasta ahora).
Nuestros clientes están empezando a aprender a sacar provecho de estas características. Los principales avances utlizando grafeno se están dando en baterías (donde se ha conseguido multiplicar por 10 la capacidad de almacenamiento de baterías convencionales de ion-litio), células solares (de alta eficiencia, células solares orgánicas), electrónica digital y analógica de alta frecuencia (para aplicaciones médicas y comunicaciones), biosensores y optoelectrónica. En este último punto destacan los últimos hallazgos publicados en Nature en el que ha participado Graphenea.
El desarrollo de nuevos materiales es una cadena compleja que abarca desde la investigación básica a la búsqueda de aplicaciones industriales. ¿Qué ventajas y desventajas ofrece Euskadi como entorno de trabajo?
Para nosotros el poder estar instalados en un centro como CIC nanoGune es una gran ventaja ya que tenemos acceso en régimen de alquiler a infraestructuras de alta tecnología que son inabordables para una startup. De esta manera hemos diseñado y comprado los equipamientos específicos de fabricación de grafeno pero no en equipamientos de propósito general (microscopios, salas blancas, etc.) lo que acelera la obtención de resultados, reduce la inversión inicial y limita el riesgo del proyecto.
Si no existiese el centro, tendríamos que haber buscado alguna ubicación en algún sitio similar como por ejemplo el parque tecnológico del MIT en Boston de donde son dos de nuestros Asesores Científicos.
Estoy convencido que podemos ser competitivos en este sector desde aquí. La clave es ser líderes en la tecnología, escala de producción y tejiendo una potente red comercial. Competimos en un mercado totalmente global y eso nos obligará en el futuro a tener también capacidad de producción en otros mercados.
¿Qué nuevos retos se plantean al trabajar con materiales en escala nanométrica?
A escala nanométrica cualquier cosa afecta a la calidad del producto. Una simple mota de polvo puede contaminar el material. Trabajamos en entornos limpios (sala blanca) y con estrictas medidas y controles de control de calidad. Además, a estas escalas hacen falta complejas técnicas de caracterización.
¿Cuál es vuestra relación con CIC nanoGUNE?
La relación con CIC nanoGUNE es muy estrecha. CIC nanoGUNE es socio fundador de Graphenea y además estamos alquilados en sus infraestructuras. También se generan sinergias muy interesantes al estar nuestro personal científico en contacto con el suyo surgen ideas y se tiene acceso a una base de conocimiento mayor. Esto tiene beneficios mutuos para ambas partes.
¿Cuándo crees que el grafeno pasará de ser un “material del futuro” a un material habitual en nuestro día a día?
Actualmente existe un demanda de grafeno para usos de investigación que está creciendo y es el mercado al que ahora suministramos que en 2011 fue de 14 millones de dólares.
Además, existen pequeñas aplicaciones “comerciales” del grafeno muy de nicho. Estamos trabajando para establecer contratos de suministro a largo plazo con grandes empresas de electrónica y energía que quieran introducir grafeno en sus productos. Entre nuestros clientes destacan Nokia, Nissan, Canon, Philips y otras multinacionales.
Históricamente la industria ha necesitado ciclos de más de 10 años para introducir nuevos materiales. Por ejemplo, al Silicio le costó 20 años triunfar en los microprocesadores, a la fibra de carbono casi 50 años triunfar en aeronáutica o al litio 15 años imponerse en las baterías.
Estos ciclos cada vez son más cortos ya que las industrias tienen más necesidad de innovar y sacar productos nuevos. Estimamos que los mercados de nicho continúen creciendo y que en un plazo de unos 7 años podamos hablar del grafeno como un material industrial y no solo como un material de investigación.
Fuente-http://www.euskadinnova.net/es/innovacion-tecnologica/entrevistas/grafeno-material-futuro/565.aspx